La intervención militar de Estados Unidos en Venezuela, que culminó con la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, generó reacciones contrapuestas en Chile, evidenciando profundas diferencias entre el Presidente Gabriel Boric y el presidente electo, José Antonio Kast.
El mandatario chileno condenó la operación estadounidense, advirtiendo que establece un precedente peligroso para la estabilidad internacional. Boric defendió el principio de soberanía y la no intervención, señalando que lo ocurrido en Venezuela podría repetirse en cualquier otro país.
En contraste, José Antonio Kast calificó la detención de Maduro como una “gran noticia”, acusándolo de liderar un narcorégimen ilegítimo que habría desestabilizado a América Latina mediante el narcotráfico y el crimen organizado.
Según el analista político Marco Moreno, estas reacciones reflejan no solo diferencias ideológicas, sino también el momento político de cada líder. Mientras Boric habla desde su rol institucional en la etapa final de su gobierno, Kast adopta una postura más pragmática, propia de quien se prepara para asumir la Presidencia y debe leer el nuevo escenario regional.
El experto advierte que Venezuela sigue influyendo en la política chilena, especialmente por su impacto en la migración y la seguridad, y que el próximo gobierno enfrentará importantes desafíos en política exterior ante el complejo escenario que vive América Latina.
